Música y cultura junto al Pisuerga en el embarcadero de Ribera de Castilla

El embarcadero del parque Ribera de Castilla volvió a convertirse en un escenario privilegiado para la música y la cultura gracias al programa “Sol en la Música” y con la colaboración de la Asociación Vecinal Rondilla. Como ya ocurriera el pasado año, el entorno del Pisuerga se llenó de luz, color y sonidos con las actuaciones del cuadro flamenco de Estela Sanz y del trío de música celta The Three Irishmen.

La jornada comenzó con media hora de retraso debido a las elevadas temperaturas registradas en Valladolid durante la tarde del domingo. Por unas horas, el pantalán sustituyó las piraguas y los barcos dragón por altavoces y micrófonos, mientras que los habituales palistas cedieron su espacio a decenas de vecinos que se acercaron para disfrutar de una propuesta cultural al aire libre en un entorno único.

El espectáculo flamenco reunió sobre el escenario al guitarrista Miguel Uña y al cantaor Borja “El Potro”, acompañando a las bailaoras Ainara “La Torbellino”, que interpretó una bambera, e Irene “La Acalorá”, que llevó al público el ritmo de los tangos flamencos. Cerró la actuación la reconocida coreógrafa y maestra Estela Sanz, con una vibrante interpretación por alegrías con mantón. El atardecer sobre el Pisuerga aportó un marco incomparable para realzar el talento y la expresividad de las artistas.

La segunda parte estuvo protagonizada por The Three Irishmen, formación de folk y música celta integrada por Alfonso Corral al violín, Lorena Porres con el acordeón y los ritmos de percusión de Iván Rodríguez. El grupo ofreció un concierto dinámico y participativo, invitando al público a formar parte del espectáculo a través de la música y el ritmo.

Además de su propuesta artística, la formación destaca por su compromiso con la sostenibilidad, ya que sus actuaciones funcionan mediante un sistema de placas solares y baterías, lo que les permite desarrollar sus conciertos sin consumo energético convencional.

La cita dejó una estampa singular en la ribera vallisoletana, donde el agua, la música y la luz se fusionaron para ofrecer una experiencia diferente y poner en valor el río Pisuerga como espacio de encuentro, cultura y convivencia.