El lago Bourget, junto a la localidad francesa de Aix-les-Bains, se convirtió del 24 al 30 de agosto en el epicentro mundial del Dragon Boat para personas supervivientes de cáncer de mama. El IBCPC Participatory Dragon Boat Festival, el encuentro internacional más importante de esta modalidad, reunió a 4.500 palistas de 25 países, distribuidos en 180 tripulaciones que compitieron en barcos DB22.
A ellas se sumaron más de 500 voluntarios, cuyo trabajo resultó fundamental para garantizar la organización y la seguridad de una cita que se celebra cada cuatro años.
España estuvo representada por más de 160 palistas pertenecientes a 17 clubes, que unieron sus fuerzas para formar seis tripulaciones compartidas. Los equipos españoles se midieron con representantes de países con una amplia tradición en esta disciplina, como Canadá, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda.

Entre los resultados más destacados sobresalió el de Galatea, tripulación integrada por palistas de Cantabria en Rosa y Vallkirias. El equipo consiguió una extraordinaria novena posición en la clasificación general de 200 metros y se convirtió, además, en el segundo mejor conjunto europeo.


Mucho más que una competición
Aunque los resultados reflejan el crecimiento y el buen nivel del Dragon Boat BCS español, la clasificación ocupa un lugar secundario en este festival. Su verdadera esencia reside en el encuentro entre miles de mujeres, y también algunos hombres, que comparten experiencias, celebran la vida y encuentran en este deporte una poderosa red de apoyo.
Entre los numerosos testimonios de superación emociona el de Inés, una extremeña afincada en Canadá que, a sus 83 años, relataba emocionada cómo le diagnosticaron su primer cáncer hace más de medio siglo y cómo, años después, logró superar un segundo tumor. Como conmovedor también resultaba contemplar a dragonas de más de 90 años participando disfrazadas en el desfile inaugural y paleando con entusiasmo, como si la edad o los kilómetros recorridos para llegar hasta Francia carecieran de importancia. Historias que constituyen una auténtica lección de vida, resiliencia y sororidad.
Como señala Maxi, representante de la AEDB BCS en España y una de las impulsoras de este deporte entre las mujeres diagnosticadas de cáncer de mama en nuestro país, “toda mujer BCS debería vivir este festival al menos una vez”.
Entrenamientos, divulgación y celebración
La semana comenzó con unas condiciones meteorológicas excelentes, temperaturas cercanas a los 25 grados y un sol espléndido que permitió a las tripulaciones reconocer la pista y realizar sus primeros entrenamientos en el agua.
Paralelamente, se desarrollaron diferentes charlas impartidas por especialistas en oncología y varias proyecciones del documental de United Ladies, que recoge la aventura de un grupo de mujeres BCS que recorrió paleando en canoas canadienses 750 kilómetros por el río Loira durante 15 días. Una experiencia concebida para compartir, romper con la rutina y reconectar tanto con la naturaleza como entre ellas.
El jueves 27 tuvo lugar el desfile de naciones, con el que quedó oficialmente inaugurado el festival. Las delegaciones recorrieron por tierra y por agua las calles y orillas de Aix-les-Bains, arropadas por los aplausos de una población que se volcó con el evento.


Tras los discursos de las autoridades, buena parte de la delegación española participó en una animada danza de dragones chinos, llenando el ambiente de cánticos, risas y color. La jornada concluyó con una cena organizada de forma impecable y un concierto que se prolongó hasta la medianoche.
El temporal obliga a suspender las regatas
Las pruebas de 500 metros estaban programadas para el viernes 28, pero un fuerte temporal obligó a suspender toda la actividad. El viento y la lluvia derribaron carpas, vallas, mobiliario y papeleras, poniendo a prueba la capacidad de respuesta de la organización.
La labor de las personas voluntarias fue encomiable. Gracias a su esfuerzo, a la mañana siguiente todo se encontraba de nuevo en perfecto estado para retomar el festival.
El sábado 29 comenzaron las regatas de 200 metros. Durante la primera serie fue necesario realizar otra interrupción debido al viento. El parón se aprovechó para celebrar la Ceremonia de la Vida, en la que todas las palistas formaron un gran círculo y se distribuyeron según sus años de supervivencia.


Los retrasos provocados por el viento y por varios vuelcos impidieron disputar las dos series previstas inicialmente, por lo que solo pudo celebrarse una manga clasificatoria y las finales.
Los equipos españoles firmaron una destacada actuación: Galatea 9ª; Mollitiam, 10ª; Alberche, 11ª; Aurora, 62ª; Padding Spain, 63ª; y Yemanyá, 67ª. Estos resultados demuestran que el trabajo, la constancia y la disciplina comienzan a situar al Dragon Boat BCS español en posiciones relevantes dentro del panorama internacional.
La emoción de la Ceremonia de las Flores
Una vez finalizadas las regatas tuvo lugar la tradicional Ceremonia de las Flores, uno de los momentos más emotivos del festival. Un total de 26 barcos, conducidos por mujeres con cáncer metastásico, desfilaron sobre el agua mientras el resto de las palistas las acompañaban desde la orilla.
Esta ceremonia siempre consigue poner la piel de gallina a quienes participan en ella, pero vivirla rodeadas de 4.500 compañeras convirtió el momento en una experiencia difícil de describir con palabras.


El domingo 30, reservado inicialmente para posibles imprevistos, se retomaron las regatas con un cambio de formato. Para completar el programa en menos tiempo, las dos series de 500 metros y sus correspondientes finales fueron sustituidas por una única prueba directa de 1.000 metros con ciaboga.
En esta distancia, Alberche terminó en la 25ª posición, Aurora 29ª, Mollitiam 31ª, Padding Spain 37ª, Galatea 70ª y Yemanyá 107ª.

Más allá de los tiempos y las clasificaciones, cada historia de superación, cada palada por la vida y cada vínculo de amistad explican por qué el movimiento BCS continúa creciendo en todo el mundo.
Su principal objetivo: que ninguna mujer se sienta sola durante su recuperación, adquirió en Aix-les-Bains todo su significado. El festival volvió a demostrar que el Dragon Boat es mucho más que un deporte: es comunidad, apoyo, resiliencia y una inolvidable celebración de la vida.